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Posted by on sep 1, 2016 | 0 comments

Tatamagouche: Community Land Trust

Tatamagouche: Community Land Trust

Buscando proyectos para visitar de la manera más fácil que conozco, es decir buscando en internet, encontré un proyecto llamado Tatamagouche Community Land. Me llamó la atención no sólo por el nombre sino porque por lo poco que contaban parecía bien interesante y aunque salía un poco de nuestra ruta decidimos visitarlo . No había número de contacto o correo electrónico, así que decidimos ir a la dirección que aparecía en la página web. Dimos unas cuantas vueltas hasta finalmente encontrar esta comunidad ubicada en la parte rural de Tatamagouche, un pequeño pueblo en la costa norte de Nova Scotia, Canadá.

Al llegar nos encontramos un hombre sacando la basura, al vernos vino a interesarse por nosotros y le contamos cuál era nuestra intención allí. Se mostró encantado con la idea y abierto a que hiciéramos una entrevista con él. Lo que no esperábamos era la historia de cómo empezó todo, lo que muchas veces es lo que le da sentido al resultado final. Un grupo de amigos preocupados por el cambio climático decidió emprender un viaje en bicicleta cruzando Canadá, empezando en Vancouver y acabando en Halifax, de Oeste a Este. Eran unas 20 personas en bicicleta acompañadas de un autobús que funcionaba con biodiesel, equipado con placas solares y cargado con todo lo que necesitaban para acampar, comer y hacer las conferencias que ofrecían en muchas de las comunidades en las que paraban, hablando sobre el cambio climático, sus consecuencias y cómo luchar contra él. Esto fue en 2001, la expedición duró unos 5 meses, en los que durmieron en iglesias, centros comunitarios… por lo que nos cuenta fue una experiencia magnífica.

Cuando acabaron la ruta, unos cuantos de ellos querían continuar haciendo cosas juntos, en contacto con la tierra y poner en práctica cosas que habían aprendido, empezando un nuevo proyecto juntos. Así que decidieron comprar una tierra con la intención de crear una comunidad. La manera que escogieron para organizarse fue con el sistema Trust Land. Este sistema que facilita la adquisición de tierra a un coste asumible, pagas una cantidad y te da el derecho a usar la tierra por 99 años, durante ese tiempo, puedes traspasar ese derecho a usar la tierra, a un precio acorde con la inversión y con los estatutos marcados por la comunidad, pero que en ningún caso permite la especulación con la tierra, pues ésta no te pertenece, pertenece a la comunidad o cooperativa, que es la manera como normalmente se organizan de manera legal.

Entre todos consiguieron comprar una gran extensión de tierra, al principio ellos sólo venían en primavera y verano, vivían todos juntos en la granja que ya existía y se dedicaban a plantar y producir. Al cabo de un tiempo, algunos decidieron ir a vivir de manera permanente y empezar a formar una familia, fue entonces que acordaron crear varias parcelas con un tamaño suficiente para cada familia. Al planificar la división, dejaron una área colectiva unas con unas cuantas hectáreas de tierra alrededor de esta granja, que fue la casa de todos durante los primeros veranos y que designaron como el lugar de reuniones, cenas colectivas e lugar donde posibles visitantes podrían hospedarse.

Actualmente viven cuatro familias, siendo en total 11 personas, cinco de las cuales niños y jóvenes. Cada familia tiene su casa, terreno y fuente de renta propia, lo que da autonomía e privacidad a cada familia, pero al mismo tiempo, todos ponen dinero en la cooperativa, con lo que pagan los impuestos de la tierra, gestiones burocráticas y mantienen los espacios comunes. Tienen reuniones oficiales mensuales sobre qué finalidad dar a estos espacios, nuevas ideas y ver cómo se siente cada uno; “No siempre es fácil tomar una decisión conjunta y muchas veces tienes que ceder, entendiendo al otro, pero es un gran ejercicio de solidaridad” nos contaba uno de ellos. “Antes teníamos más vida colectiva, ahora con hijos y todo lo demás estamos cada uno a lo nuestro, pero siempre podemos contar el uno con el otro”, nos decía otra persona de la comunidad que tiene una fábrica de material científico instalada en su terreno y es con lo que se gana la vida.

Ellos tienen terrenos disponibles para nuevas familias que quieran venir a vivir, nos pareció una manera muy buena de crear una comunidad, pues muchas veces las personas cuando piensan en comunidad, imaginan un montón de gente haciendo todo juntos sin privacidad y teniendo que decidir conjuntamente. Desde mi punto de vista ellos crearon la perfecta mezcla entre la vida convencional; cada familia en una casa, generando su propia fuente de renda, educando los hijos como les parece mejor a cada uno… Con la vida individual siendo parte de un colectivo, donde se gestionan bienes de forma comunal, se toman decisiones todos juntos, hecho que te permite sentirte parte de algo mayor que tu familia nuclear y experimentar esta manera ancestral de vivir en auténtica comunidad.

Escrito Joel Jansà.

Visualiza las fotos de la iniciativa abajo:

Tatamagouche Community

Sepa mas sobre el proyecto en:

http://www.sustainability.coop/project/tatamagouche-community-land-trust-co-operative

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