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Posted by on ago 20, 2013 | 0 comments

La casa de los Domos y los arquitectos

La casa de los Domos y los arquitectos

Contaba Santiago en su charla, dentro del taller de superadobe que organizó Pedro, que después de la segunda guerra mundial llegó el auge de la arquitectura como la conocemos hoy. Había que reconstruir Europa y también había que recolocar la fuerza de trabajo y la capacidad productiva hasta entonces ocupadas por las actividades bélicas. El cemento, el acero, la construcción acelerada y el apilamiento de las viviendas respondían a las necesidades de las ciudades en aquel momento y siguen ofreciendo hoy buenas soluciones en ciertos contextos urbanos.

A partir de aquí se da un fenómeno de lo más común. El sector pasa de esforzarse en satisfacer las necesidades existentes a invadir otras no-necesidades (proceso también conocido como “abrir mercados nuevos”). Desde el marketing y la publicidad, hasta la complicidad con la clase política, se recurre a todo tipo de métodos con este fin. Los frutos de esta estrategia son, me cuentan aquí en Colombia, por ejemplo, que en el imaginario de la población las casas de tierra o de madera se asocien a la pobreza o que las casas de cierto programa asistencialista del gobierno o de otras instituciones sean de ladrillo y construidas por ciertas empresas o que la construcción con tierra sea alegal y no venga recogida por ninguna normativa. Y de esta manera, se consigue que en las zonas rurales la construcción convencional (ladrillo y cemento) desplace a la construcción tradicional (adobe, tierra pisada y otras nombres de técnica que aprendí en este taller).

Los arquitectos, los que diseñan y construyen casas de tierra, reivindican: las casas de paredes de tierra, las técnicas de construcción propias de cada zona de Colombia (o, puestos a poner, de cualquier sitio), son el resultado de un proceso milenario de prueba-error, de una evolución, contienen entre sus paredes el saber acumulado de cientos de generaciones que perfeccionaron uno de los aspectos más importantes de la vida: la construcción del hogar. Y el resultado son casas que:

– Duran cientos de años [Santiago nos cuenta que a una casa de ladrillo el arquitecto le firma una vida útil de 50 años, mientras él está firmando vida útil para casas de tierra de 3500 años (no, no me he colao con los ceros)]

– Están adaptadas al clima de cada lugar: son frescas de día y templadas de noche, por lo que ahorran energía en climatización.

– Utilizan materiales locales y abundantes (en este caso tierra, en otros lugares piedra, madera…), que abaratan el costo y requieren de menos transporte.

– Requieren menos productos de grandes empresas oligopolísticas, aunque también es verdad que las empresas de arquitectura y construcción ya se han lanzado a patentar métodos pseudo-tradicionales para absorber lo que han identificado como un nuevo mercado.

Visualiza las fotos de esta iniciativa en:

la-casa-de-los-domos-barichara-colombia_13628136733_o

Sepa mas sobre la iniciativa en:

http://casadelosdomos.wixsite.com/

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