Pages Menu
TwitterFacebook
Categories Menu

Posted by on ago 13, 2013 | 0 comments

C3Uruguay, una moneda electronica.

C3Uruguay, una moneda electronica.

El sistema C3, hijo de la fundación holandesa STRO, es un sistema de dinero complementario electrónico. Nos acercamos a Montevideo, Uruguay, a conocer la implementación de este sistema a lo grande, a nivel nacional. El apoyo del gobierno fue lo que permitió plantear la red tan en grande, y el fin del apoyo del gobierno fue lo que mató al proyecto nada más nacer.

La cosa funciona de la siguiente manera. Los negocios asociados a la red, micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMEs), obtienen créditos de una institución de microfinanzas o de una cooperativa de ahorro y crédito, ofreciendo a cambio las garantías y avales que toque. En última instancia el estado monitoriza y respalda esos créditos. El crédito que obtiene, la MIPYME lo recibe como un saldo positivo en una cuenta. Es decir, recibe un dinero electrónico que no se convierte nunca en dinero físico. Es decir, la MIPYME no puede ir a un cajero a sacar dinero. Pero si puede hacer pagos a otras MIPYMEs en la red y, muy importante, puede pagar al estado los impuestos y a las empresas públicas sus facturas de gas, luz etc., todo con esta moneda electrónica. Lo puede hacer por internet, con unas tarjetas como las de débito o con el móvil. Los integrantes de la red no podrían en principio vender su moneda electrónica por dinero, pero el estado, que recibiría gran cantidad de este dinero electrónico vía impuestos, si podría canjearlo.

Si las MIPYMEs se pagan entre ellas con este dinero electrónico necesitarán en conjunto menos liquidez en pesos o dolares en su negocio. Es lo que se llama una cámara de compensación: en vez pagarse todas a todas con dinero, se utiliza el C3, que es un sistema contable, para compensar pagos mutuos y que las empresas necesiten menos créditos en dinero de curso legal.
Todo esto tenía como objetivo, como en el caso de los UDIS [link] (impulsado por la misma fundación STRO), la dinamización de la economía local, y el apoyo en concreto a las pequeñas empresas, buscando que la falta de liquidez no sea un cuello de botella. Esto, en un país en que estas empresas tienen dificultades para obtener créditos y donde, si los obtienen, los tipos de interés son muy altos.
Un punto fuerte de todo este sistema era que las principales instituciones que estaban detrás, el estado y una fundación, no tienen ánimo de lucro. Uno esperaría que entonces este proyecto buscara anular los beneficios bancarios y por lo tanto que los créditos resultaran radicalmente más baratos (algunos créditos personales en Uruguay llegan al 60% T.A.E.). Sin embargo, en este proyecto se hablaba de tipos de interés “sensiblemente más bajos”.

¿Y por qué todo esta escrito en pretérito? Porque el órgano estatal que debía liderar la gestión de todo este proceso se disolvió, y después ninguna otra instancia gubernamental lo relevó y se hizo cargo. STRO perdió su contraparte pública y la cosa se quedó colgando. Por un lado, buscar la colaboración de entidades públicas permite proyectos que dándole la espalda al gobierno no serían posibles. Por el otro lado, un sistema que cuenta con esa colaboración acaba por depender de ella y todo el trabajo queda en nada cuando por algún motivo el gobierno se retira.
Uruguay no es el primer sitio donde el sistema C3 se ensaya. La red WIR es un proyecto similar, grande y con recorrido que funciona en Suiza, aunque buscant llavors no hemos tenido (por ahora) la oportunidad de acercarnos a conocerlo.
Igual que en el caso de los UDIS en Ecuador, nos parece que a este sistema le faltan cosas para ser una alternativa transformadora: reproduce el modelo de dinero basado en deuda y con intereses y sigue siendo un dinero con emisión centralizada no democrática: Los que lo utilizan no son los que lo emiten y los que lo emiten sacan un cierto beneficio de ello.

La ventaja, que está dirigido a favorecer a pequeñas empresas y a localizar la economía. Otras ventajas para rescatar, que se crea una red y se introduce un dinero electrónico. La gente va aprendiendo que el dinero de curso legal no es el único posible, y que se pueden hacer muchas cosas sin él. Una bonita diferencia respecto de los UDIS en Ecuador es que en este caso sí se pretendía emitir una nueva moneda desligada de la moneda de curso legal. Comprobar que solo es necesaria la confianza para hacer funcionar una moneda nueva podía haber sido una bonita experiencia de aprendizaje.

Sobre la fundación STRO
La fundación STRO nace en los años 70 y hace ya más de veinte años que puso énfasis en la “investigación, creación e implementación de métodos monetarios”. Ponen mucho énfasis en la localización de la economía como camino hacia la sostenibilidad.
En 2003 lanzaron la primera versión del Cyclos, un software desarrollado por STRO que sigue hoy en constante evolución y expansión. La fundación STRO tiene proyectos en varios países donde fomenta o ayuda a implementar monedas locales, pero sobretodo su aporte es este software, gratuito y opensource, al alcance de cualquier grupo de intercambio, banco del tiempo o moneda alternativa que lo quiera utilizar. La última novedad es la posibilidad de utilizar el software para monedas alternativas directamente online, como en CES [link]. Esta es la web https://communities.cyclos.org/. En seis meses ya se han apuntado mas de 400 colectivos de todos los rincones del mundo. Uno ve el mapa y se da cuenta de que las monedas alternativas son todo un fenómeno. ¿Se articulará efectivamente en movimiento?

Post a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *